lunes, 14 de diciembre de 2009

EL MAL MENOR

Estimado profesor:


digame que hacer, por favor, usted en sus clases teoricas nos enseño sobre los males y sobre los que tienen significancia de mal mayor y mar menor. es dificl ahora ver por quien votar en esta nueva eleccion, un mal menor o un mal menor, creo que escapar de este proceso no es bueno, asi que profesor, d ...igame, el famoso mal menor de tintes parecidos al gobierno estadounidense o un quizas llamado mal menor, de aveces corazon rojo y otras no tantas?...

Estimado Mauricio:

Sin lugar a dudas que tu problema es un problema de conciencia política o electoral. Si bien estamos enfrentados a un conflicto no menor politicamente hablando. Lo que debemos determinar es cuál de los dos males es el menos malo.

A todas luces yo creo que los dos no son males menores sino que hay uno menos malo que el otro. Por eso, es preciso detenerse a analizar sus propuestas y si estas apuntan por la justicia social, la atención sincera y no mediatizada, a los más pobres, si se busca un papel importante del estado en la búsqueda de la igualdad, si se propone la promoción y no la represión como medida para salvar la seguridad, si se busca una atención a la calidad de la educación y no a la cantidad en la misma, se propone la inclusión de todos y no la de aquellos que nos interesan que estén, si se llama a recuperar el sentido de una democracia menos técnica y más humana, si se promueven politicas sociales donde el poder del mercado sea menos recurrente que el poder del estado. Cuando veamos que de por medio están ideales profundos y sinceros.

Si alguno de los candidatos malos que nos quedan apuntan, vagamente, pero apuntan a ese ideal, entonces, allí se encuentra el mal menor. Pero si no, la moral es muy clara. NO PUEDES ACTUAR CON CONCIENCIA DUDOSA, si no estás saeguro de que tu acción sea moralmente buena, entonces, ABSTENTE.

(Diálogo mantenido con un ex alumno por facebook el dia de la primera vuelta electoral , 13 de dic. de 2009.)

sábado, 12 de diciembre de 2009

IN MEMORIAM


A VICTOR JARA

“Canto que mal me sales cuando tengo que cantar espanto.”
(Victor Jara)


Una tarde de invierno tu historia conocí. Historia nacida de los campos de Lonquén, frente a la altura de la pobreza que pisaron tus pies, frente a la bendita tierra que te cubre como cubre a los amantes las miradas del amor…

Encontré tu historia, que hoy todos conocen…Una historia de guitarras y poesías, cuando la luna se ocultaba al amanecer, cuando el sol rompía los musgos, cuando Dios cuidaba de ti. Allí te conocí, maestro de la sencillez, humilde labrador de canto nuevo, poeta de la esperanza, actor de nueva juventud. Allí repasé tu cantar enamorado y tu protesta siempre vital… Allí estabas, querido cantor, mirando a la patria naciendo con nuevo sol.

Eras del campo, surcando la tierra, sudando la piel, tu madre llora su infortunio, un canto a lo humano empapa tu voz, el pueblo te espera y tú no lo haces esperar, la canción se torna combate y sueño a alcanzar. El teatro te invita a desarrollar la pasión, allí al amor reconoces en tablas de identidad y pasión. Un cigarrito acompaña la guitarra que habla de Chile y de su gente, que habla de romances y aparecidos, que canta por travesura, que canta una nueva canción.

Amanda en tu recuerdo, vientos del pueblo en el son, muchas preguntas que enlazas con tristeza, por un país dividido que no quieres y que con un martillo reconstruyes en paz. Canto que se torna valiente y que no puede volver atrás. Manifiesto de lo que anduviste, exigiendo tu derecho a vivir en paz.

En septiembre te trae al sufrimiento de la vida y en septiembre la muerte te lleva del sufrimiento asesino. Tu canto truncado es canto nuevo en la boca del pueblo que canta junto a tu guitarra a un niño pobre en las barrancas empobrecidas. Septiembre te trae el canto truncado, a fuerza de metralla tus muñecas empuñan la guitarra por no empuñar el fusil.

Quiero recordarte entre tantos y tantos, por las injusticias marcadas a sangre y desaparición en la patria mía. Quiero recordarte como creador del tiempo nuevo que aún estará por llegar. Quiero escribirte, Víctor, desde las alturas de los andes, que quieren abrazar al mar, como algún día se abrazarán los chilenos en esas alamedas que el presidente mártir soñó que se abrirán, yo escucho tu canción testimonio y protesta, por una patria para todos y con todos, donde el poder del dinero no frustre los cantos de los niños y el marchar lento de los abuelos.

Yo te escribo Víctor enamorado…de tu patria, de tu tierra, de gente, de tu juanita, de tu Amanda…Yo te escribo a ti cantor del pueblo mártir que nos abrió las puertas de los sueños y me enseñó la coherencia del cantar…



"Somos cinco mil
aquí en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil.
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Somos aquí diez mil manos que siembran
y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad
con hambre, frío, angustia, pánico,dolor,
presión moral, temor y locura!
Seis de los nuestros se perdieron en el espacio de las estrellas.
Un muerto, uno golpeado
como jamás nunca creíse podría golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores,
unos saltando al vacío,
otros golpeándose la cabeza contra el muro,
pero todos…, todos, con la mirada fija de la muerte.
¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!
Llevan a cabo sus planes con precisión certera
sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas,
la matanza es acto de heroísmo.
¿Es este el mundo que creaste, Dios mío?
¿Para esto tus siete días de ascenso y de trabajo?
En estas cuatro murallas, sólo hay un número
que me preocupa,
que lentamente quería más la muerte.
Pero de pronto me golpea la conciencia
y veo esta marea sin latido,
pero con el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona
lleno de dulzura…
¡Y México y Cuba y el mundo
que grita esta ignominia!
Somos diez mil manos que producen.
¿Cuántos somos en toda la patria?
La sangre del compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas.
¡Así golpeará nuestro puño nuevamente!
¡Ay, canto, qué mal me sales!
¡Cuándo tengo que cantar, espanto!
Espanto como el que vivo,
como el que muero, espanto.
De verme entre tanto y tantos
momentos del infinito
en que el silencio y el grito
son las metas de este canto.
Lo que veo nunca vi,
lo que he sentido y que siento…
harán brotar al momento…
de la sangre, un fusil…"


(Victor Jara, 14 de Septiembre de 1973)

miércoles, 9 de diciembre de 2009

LOS WINKS NO ONTEOLÓGICOS DE HEGEL

UNA LECTURA FORZADA DESDE LA FENOMENOLOGIA DEL ESPÍRITU

RESUMEN

PALABRAS CLAVES: Hegel, Fenomenología del Espíritu ontoteología, wink, dialéctica, absoluto.

ABSTRACTS

KEY WORDS: Hegel, Fenomenologia of the spirit, dialectics, wink, absolute/onts-theology


El presente ensayo pretende acercarse a ser una lectura propedéutica de algunos tópicos de la filosofía Hegeliana, específicamente a la “Fenomenologia del Espíritu”. Pretende ser una humilde exposición, sin más ambición que dejar planteado un tema y quizás siquiera comenzarlo, Con toda razón, Hegel, ha sido considerado el mayor exponente del desarrollo del pensamiento occidental. Su obra es amplia y compleja y su desentrañamiento es una tarea titánica, debido, entre otras cosas, a la complejidad de su pensamiento y la lejanía de su idioma con el nuestro, que hace más arduo su lectura .

El presente trabajo es un esfuerzo, es decir, queremos “forzar” intencionadamente el pensamiento de Hegel para que nos diga de qué forma podemos hallar atisbos de una mirada no ontoteológica sobre el pensar en su filosofía o metafísica.

Ya hemos dicho que Hegel representa uno de los momentos culminantes de la Historia de la filosofía de Occidente, en cuanto que es el aglutinador de los procesos históricos de la filosofía anterior y es, según él mismo, el que lleva a la filosofía a su más completa exposición Es, en palabras de Heidegger y el motivo de nuestra investigación, la culminación de una manera ontoteológica de entender la metafísica . Ya el decurso del trabajo nos llevará a desmentir o afirmar lo anterior,

La filosofía hegeliana, en oposición a la de Heidegger, intenta apropiarse del Ser en cuanto que absoluto y con ello habrá elaborado una metafísica que intenta apropiarse del Ser como comprensión de la realidad. Ello respondiendo a una manera ya clásica de entender este proceso que viene dado desde el inicio formal de la Metafísica en Occidente. Afirma Gadamer: “La enunciación de que Hegel representa la culminación de la metafísica comporta una particular ambigüedad que, de hecho, caracteriza la particular posición que ocupa Hegel en la historia del pensamiento occidental” .


PROPÓSITO DE LA FENOMENOLOGIA DEL ESPÍRITU

A partir de una mirada a la Fenomenologia del Espíritu, obra que aparece en 1807 bajo el nombre de “Sistema de la ciencia. Primer Tomo, La fenomenologia del Espíritu” , pretendemos acercarnos al propósito de este ensayo. Este libro marca el comienzo de un intento por rehacer el camino que han hecho los individuos y la humanidad en general para llegar a obtener el conocimiento actual que es encarnado por la propia filosofía de Hegel. Pero, en realidad, los individuos son solo el vehículo del espíritu. el camino de la conciencia natural que pugna por llegar al verdadero saber o el camino del alma que recorre “la serie de sus configuraciones como otras tantas estaciones de tránsito que su naturaleza le traza, depurándose así hasta elevarse al espíritu y llegando, a través de la experiencia completa de sí misma, al conocimiento de lo que en sí misma Es"

Ya en la introducción del texto, Hegel, nos presenta la finalidad de su cometido. Es una invitación a la contemplación del movimiento dialéctico de la conciencia desde la nuda certeza sensible hasta la razón como saber científico absoluto. Es el desarrollo del Espíritu por la historia del pensamiento. Es un viaje de descubrimiento o una carrera de obstáculos para desentrañar esta auto manifestación del Espíritu en la historia por medio de la experiencia, de la percepción y del pensamiento.

Pero ¿Qué es el espíritu? evitando la simplificación, hemos de afirmar que el Espíritu es un elemento (concepto) clave en todo su sistema filosófico, pues le otorga un aspecto original en su estructura filosófica. El Espíritu es “sólo su propio objeto; en su auto intuición, es identidad de representación y objeto (...) espíritu puede ser concebido sólo en su obrar, es sólo en devenir”. Es un sujeto infinito, y por ello universal. Como es sujeto, posee las mismas características de un sujeto finito, pero a escala total. Es un sujeto cósmico que tiene una vida propia. La Fenomenología viene a relatar la vida de ese sujeto, que por tratarse de todo cuanto existe tiene un carácter ontológico, pero también un carácter lógico, debido a que la vida del espíritu se desarrolla de acuerdo a un decurso racional que tiene forma dialéctica; es decir, el espíritu va pasando de un estadio al siguiente a través de una contradicción interna que se resuelve en el estadio superior hasta alcanzar la reconciliación total, el saber absoluto.

HACIA UNA COMPRENSIÓN DE LAS SEÑAS NO ONTOTEOLÓGICAS EN LA METAFÍSICA DE HEGEL

Heidegger afirma que es Hegel quien ha establecido la igualdad entre pensar el Ser y el Ser Para “Hegel, el asunto del pensar es el pensamiento como concepto absoluto. Para nosotros, el asunto del pensar -usando un nombre provisional-, es la diferencia en cuanto diferencia.” En cambio creemos que ello merece de algunas consideraciones que es preciso tener presente.

Hegel en su exposición afirma que el absoluto no se puede conocer como nosotros conocemos un objeto en sí mismo. Digo objeto porque la metafísica tradicional piensa que tenemos un instrumento (organum) por medio del cual podemos conocer el absoluto, aprehenderlo . Esta apropiación del objeto no es posible, según nuestro autor, porque no hay objeto que pueda ser aprehendido por la razón (que es el instrumento acuñado por la metafísica clásica para hablarnos de la aprehensión de la realidad) porque no hay nada que pueda sacar la verdad de lo absoluto “Se podrán poner en el resultado todas las notas que se quieran a cuenta de lo conocido, eso no será nunca lo absoluto, sino aquello que de absoluto ha elaborado la razón concebida como instrumento para conocer lo absoluto.”

Detengámonos un poco más en lo anterior, En la fenomenologia del espíritu Hegel afirma que la razón es un médium que nos puede entregar una orientación, un camino para llegar a conocer el absoluto, el fundamento. Pero que solamente ella quedaría en ello, en ser médium , en ser camino o luz y que no llega a conocer la esencia de lo absoluto, porque si así llegase a ser lo absoluto dejaría de ser absoluto. Sin lugar a dudas que aquí nos encontramos con un elemento cuestionable ¿cómo podemos entonces llegar a conocer el absoluto? ¿Es posible llegar a conocerlo? A esto Hegel tendrá que determinarse a establecer la forma en cómo ello es posible. Al parecer si aquello no es posible, entonces, lo que habrá que afirmar es que el absoluto no se conoce sino que en el absoluto se está, se intuye, se vive en él a modo de vivencia de lo verdadero. Entonces tenemos que afirmar la “unidad” de la realidad entre la certeza y la experiencia de lo absoluto Ello se da a través del concepto que permite generar esta unidad. Un ejemplo de ello lo encontraríamos en la preposición lógica siguiente: “Pedro es hombre”. La lógica clásica ha establecido que Pedro (sujeto) tiene como predicado el ser Hombre, es decir, lo que se predica de Pedro es que es hombre . Sin embargo, Hegel hace otra lectura de esta preposición, nos dice: el hombre es Pedro, es decir, en Pedro se hace vida toda la humanidad. El ser humano se vive en toda profundidad en Pedro o, mejor dicho, en Pedro se evidencia algo anterior y profundo que es la Humanidad del cual él es parte.

Para Hegel ya estamos situados en el ahí del Ser (Dasein), somos de alguna manera, objetos y sujetos de un todo unitario y complejo. Somos absoluto, en el sentido de que formamos parte del todo y somos el todo. Estamos siendo la presencia inmediata del ser y que es, además, el fundamento de la historia de la Humanidad, pero no sólo de ella, que es en la que se manifiesta el Espíritu, sino que es fundamento de todo . Absoluto que busca re-velarse, es decir, ocultándose y mostrándose en la vida del espíritu, que de alguna manera u otra ha intentado exponer la filosofía hasta Hegel.

Lo absoluto es propiamente un signo desapropiador de la filosofía hegeliana, ya que no existe forma de apropiarse de él, pues aquel que quisiera apropiarse del absoluto ya no se estaría apropiando de él sino de aquello que no es absoluto, que es objeto, entidad, naturaleza, pero no absoluto. “Pretender decir algo del absoluto es sencillamente salirse de él”. Es a nuestro juicio, un elemento decidor de la filosofía Hegeliana, un wink, una señal que nos puede permitir encontrarnos con unas fisuras en la elaboración de la metafísica occidental. El absoluto está en el “más allá” de todo aquello que desee conocerlo. En el absoluto se vive, se está en él, el resto es vivir en la falsedad. Por lo tanto, el pensar es, y con ello no pretendo nada más que dejar sentada una luz, un momento anterior que permite, de alguna manera u otra, mostrarnos que estamos en el absoluto, en la medida en que con él se posibilita el darnos cuenta de esta existencia.

Esta idea de absoluto es lo que Hegel, según Zubiri, llama puro ser, en él uno se encuentra, se está, es todo pero es nada a la vez, es la imposibilidad misma de la aprehensión. Podríamos decir que el Ser Puro de Hegel es la afirmación-negación misma de la esencia de lo absoluto, no tenemos más que “estar en el Ser”, no hay posibilidad de decir más de él. ¿No será acaso una manera particularmente distinta pero a la vez una semejante con lo que Heidegger nos intenta decir cuando afirma que pensar el descubrimiento de este develamiento-ocultamiento ya nos entrega vestigios de una manera particularmente distinta de pensar el ser desde el instante como negación de la afirmación del ser, que se niega a ser interpretado por el concepto y la teoría y que prefiere donar-se en la mismisidad del acontecer, pero rehusándose a todo apropiamiento abarcador. Entonces dirá Hegel; “no puede haber un saber del Absoluto (entendiendo subjetivamente el genitivo) porque estaríamos poniéndolo fuera de este y, en la medida en que nada verdadero puede caer fuera suyo, el saber sería lo no-verdadero....o, más bien, NO SERÍA”. ¿No es esto acaso un indicio de la imposibilidad de hablar, decir, el Ser? ¿No es la expresión misma del silencio del ser que se acalla para dar paso a la contemplación?

Avancemos un paso más, el absoluto, y en esto Hegel se aleja de Heidegger, no pretende quedarse en el anonimato del ahí sino que pretende, por un constante afirmarse y negarse, salirse de si mismo y re velarse, por medio de la dialéctica, en un constante devenir que busca “evitar la nada” para poder seguir manteniendo-se, siendo ser. Este devenir en la historia del Espíritu es, a la vez, una forma particularmente coherente de mostrarse – ocultarse del absoluto. El desgarramiento del Absoluto será la nostalgia de afirmarse en el todo.

Pero como Hegel es un hombre atravesado por su contexto cultural, no pudo ver un poco más allá de lo que se estaba tejiendo en su época, la Ilustración y la enciclopedia como elementos culturales distintivos, dejaron a nuestro autor sin llevarnos a aclarar tal vez estos aspectos arriba escarbados. Lo común, lo propio es admirar el pensamiento acabado de Hegel y afirmar que en su idealismo el Ser se identifica absolutamente con el absoluto. En ello estaremos de acuerdo, que el absoluto abarca la totalidad de lo real, nada hay fuera de él, sino que por el contrario, todo él contiene lo existente. Pero también, se nos debe dar crédito en la medida en que, lo anterior, no es afirmar el todo esencial del absoluto, sino una indicación topológica (al modo de decir heideggeriano) del ser. El ser es el ahí, se está en él como lugar indicativo pero no contenido del ser.

La anterior reflexión nos debe llevar necesariamente a profundizar en la dialéctica, como otra señal de carácter no ontoteológico, en la cual podemos, a nuestro juicio, encontrar elementos, giros, quiebres de metafísica tradicional y occidental y tal vez con ello seguir oponiéndonos al pensamiento Heideggeriano de proponer a Hegel como el “culminador de la Metafísica”.

LA DIALÉCTICA COMO FISURA EN LA COMPRENSIÓN TRADICIONAL DE LA METAFÍSICA HEGELIANA

“El Espíritu, ciertamente no permanece nunca quieto, sino que se halla siempre en movimiento incesantemente progresivo.” La dialéctica, como estructura dinámica de la manifestación del espíritu de lo absoluto en la historia de la Humanidad , es una señal que nos puede llevar a un decir que no es necesariamente metafísica.

La estructura ontológica de la dialéctica, entendida por Hegel, nos plantea una lectura más bien distinta a la que tradicionalmente hemos hecho de ella. Una lectura analítica nos permite ver en su despliegue los momentos progresivos de su devenir. La afirmación – negación del ser es el elemento vertebrador de ella. Para Hegel el devenir es el paso de una afirmación a su negación, de un si a un no que funciona como aspecto intrínseco de su constitución. La realidad histórica, nos dirá Hegel, es un despliegue de las contradicciones entre el ser y el no ser, del cual, surgirá una nueva manifestación del espíritu que es superación y a la vez negación de las anteriores; es progreso y retroceso. Esta negación de la negación , es algo absolutamente nuevo en comparación con los dos presupuestos anteriores, que los incluye pero de manera definitivamente distinta, no es una simple negación sino que es un paso nuevo que pretende ser posibilitante de una nueva realidad. Esta nueva realidad es un salirse. Es elevarse, es superarse, En este sentido, diremos que la dialéctica es ascendente, no descendente. La negación de la negación (o síntesis) viene a ser originaria y originante, es un acontecer circular.

Hegel nos expone en su dialéctica que el ser es un devenir . En ningún caso se aprehende en un momento histórico determinado, en el mismo momento en el que éste está a punto de aprehenderse, entonces, se niega a sí mismo, se oculta, se vuelve otro, se desvanece en la negatividad de lo no ser. Se vuelve contradicción. Se niega a sí mismo y se obstaculiza su comprensión. Esta nueva sin – tesis , es decir, sin apropiación del ser, que es lo nuevo, lo anterior a todo intento por desentrañarlo se transforma en una posibilidad nueva de ser , se vuelve contradictorio para si. Ya no hay posibilidad de metafísica que lo aprehenda sino en la negatividad de la negatividad, que no es ser (no es tesis sino no tesis, ni tampoco mera contradicción de la tesis) sino negación de la primera negación de lo que Es. Superación de la superación que no puede ser afirmada sino negándola.

CONCLUSIÓN

Hasta aquí hemos planteado ciertas interrogantes a la postura Heideggeriana de concebir la metafísica Hegeliana como una expresión culminante de la metafísica occidental. Hemos de concordar con Heidegger que en toda metafísica hay fisuras en las cuales podemos notar elementos no onto- teologicos
Que nos permiten valorar una forma particularmente nueva de plantearnos la pregunta por el Ser.

ÉTICA DEL ENCUENTRO INTERPERSONAL


Si hablar de la “convivencia Familiar” no resulta ser un tema fácil de tratar menos aún lo es el intentar hablar de la “convivencia laboral” y las normas fundamentales que la estructuran. Sin embargo, creemos que es importante en una institución como ésta que tiene como función fundamental educar y educar en valores, intentar profundizar en el modo en el que desarrollamos nuestras relaciones y nuestra comunicación.

La ética es una disciplina que intenta decirnos algo de nuestra realidad como seres humanos. Ella tiene una doble dimensión que nos permite cuestionarnos el modo en cómo organizamos nuestra vida y nuestras relaciones y por otro lado, es una disciplina que intenta proyectar la finalidad de todo nuestro ser y de nuestro actuar. Es una disciplina de finalidad que nos permite cuestionar nuestra realidad. En esta pequeña intervención intentaré entregar algunos elementos, que a mi modo de ver, debieran estar presentes en nuestra vida y en nuestra convivencia, tanto a nivel personal como a nivel laboral.

1. Descubrimiento del otro como un “Tú”

Lo más importante en toda comunicación es, en primer lugar, realizar un trabajo de reconocimiento de la Dignidad de la persona humana y de todas las personas, es decir, reconocer su originalidad, inteligencia y voluntad, es decir, reconocerlo como distinto de mi, como Otro que me interpela y cuestiona. Eso quiere decir, que para toda relación interpersonal es imprescindible reconocer a la otra persona (autoridad, colega, alumno, apoderado, etc.) como PERSONA y no como objeto. Esto quiere decir que las personas valen en cuanto tales. Sin embargo, las personas pueden adoptar diferentes modalidades, en cuanto son vistas y aceptadas por los demás. En este sentido, podemos convertir a los demás en objetos, en personas o en prójimos Las relaciones serán de distinta índole según sean objetos, personas o prójimos.

Existen diversas formas por las cuales podemos hacer de la otra persona un objeto, yo me remitiré a señalar solo algunas:

a) El otro como un “don Nadie”, como si no existiese para mí. Existe materialmente pero no como persona. No importa si el otro entra a formar parte o no de mi empresa, curso, trabajo. El otro como un número más (un integrante anónimo de “los porcentajes” en las encuestas. Ese que no existe personalmente sólo como miembro de la masa, del todo; Un funcionario más que es necesario en cuanto permite completar el número. Sabemos que es difícil mantener relaciones con todas las personas y entablar con ellos un grado de amistad. Sin embargo, es posible y necesario abrirse a todos los hombres de una manera potencial.

b) El otro como un instrumento: No podemos negar que hay un paso de avance en relación con el anterior. Este método digamos que en algo considera al otro, pero sólo como utilidad, en cuanto me sirve. Es, en la práctica también un objeto que me sirve para la realización de mis fines. La instrumentalización del hombre por el hombre ha sido puesta de relieve por muchos de los pensadores actuales. Está de más decir que en algunas reparticiones privadas y públicas esto se da con mucha frecuencia. Recordemos sólo algunas: Prostitución, esclavitud, sociedad de consumo.

c) El otro como un rival: Esta forma de relacionarme con el otro también considera al otro como un obstáculo para alcanzar mis propios fines, como algo que se interpone enojosa y perturbadamente frente a mis planes y objetivos. Pero en este punto hay que agregar algo más al otro se le puede considerar como un rival pero también se lo puede llegar a tratar como un rival y con ello estamos afirmando que ya no es una consideración pasiva sino que se pasa a la acción.

d) El otro como objeto de contemplación: En este tipo de relaciones pasamos a considerar al otro como un “Ello”, un objeto digno de ser apreciado como espectáculo. Me sitúo ante él y lo contemplo.

e) El Otro como objeto de transformación: La otra persona puede ser considerada como medio para transformar mi vida, para solucionar mis problemas. (relación médico – paciente)

Para poder entrar en un nivel de relaciones que nos permita considerar al otro en cuanto tal hay que tener presente que el otro es necesariamente un “Tú” distinto de mi, Con cualidades y características que le son propias y con una intimidad o interioridad que lo hace igual a mi pero diverso a la vez. En palabras de Vidal podemos afirmar que es necesario siempre valorar al otro (que para ser más exacto es quien me permite a mi reconocerme como otro- distinto y singular) no como un “que” sino como un quien con el cual es posible realizar tres acciones fundamentales: Coejecutar, cocreer y promover una mutua donación. Acciones que por lo demás están presentes en toda relación de amistad.

Pero a veces esto no es posible. No porque no consideremos al otro como un tú sino porque a veces nosotros mismos vivimos sometidos a diversas formas de alienación de nosotros mismos. Vivimos muchas veces encerrados en nuestro papel social, llámese profesión, cargo de importancia, procedencia social, que nos impide entrar en contacto transparente con el otro, el papel social que jugamos (desempeñamos) es un obstáculo porque nos encierra en un status del que, por más que queramos no es posible safarnos y entrar en el nivel propio de las relaciones personales. Pero también existe otro obstáculo o alienación que impide una verdadera comunicación interpersonal y es la de las máscaras que nos imponemos ante los demás y creemos que al entrar en contacto con otros podemos terminar siendo “descubiertos” en nuestra interioridad o verdad y es por ello que no nos arriesgamos y dejamos de comprometernos. Porque querámoslo o no, convivir, relacionarse, comunicarse verdaderamente significa hacerse vulnerable del otro. Y aquellos que llevamos máscaras en nuestras relaciones (que por lo demás somos todos de una y otra manera) nos involucramos en un juego inconsciente (o veces demasiado consciente) de “parecer” ante los demás, ocultando nuestra personalidad o mostrando algo de ellas. Estamos así en presencia de una comunidad que organiza su modo de relaciones de manera carnavalesca, un juego que nos impide entrar en contacto mutuamente.

El “Nosotros” como eje de la comunicación interpersonal:

Por eso, creo que es imprescindible al momento de evaluar nuestras relaciones y al momento de darnos nuestras propias leyes en un relación interpersonal que seamos capaces de tener presente cuatro requisitos fundamentales en toda auténtica manifestación de la convivencia a modo personal:

• Integrar toda nuestra persona de manera consciente en el proceso de comunicación y de convivencia, tratando de hacer más transparente o manifiesto nuestros prejuicios e intentar superarlos.
• Responsabilizarme de mi mismo ante el otro, pero lo que más importante, ante mi mismo, para dar una mejor respuesta al otro.

• Tener una actitud de apertura, salir del yoísmo. El hombre es apertura y se realiza en la apertura.

• Es fundamental intentar entrar al “nosotros” como eje de la comunicación interpersonal. Se trata de concebir nuestras relaciones desde la óptica de algo nuevo y novedoso, de la óptica de lo comunitario, de renunciar al yo para encontrarnos con un Tú y que entre los dos surja un elemento nuevo y creativo que asocie a los dos elementos, pero que a la vez los diferencie y los supere. Esto se logra solo sí somos capaz de tener una actitud recíproca de comunicación veraz, fiel y tolerante.

Las Actitudes éticas de la relación interpersonal:


A modo de simple esbozo intentaré exponer lo que según mi parecer deben ser los valores y actitudes fundamentales que deben regir toda convivencia que se precie de humana.

a) VERACIDAD: Es imprescindible que las personas consideremos la Verdad como una actitud, valor o hábito básico de vida. Es decir, considerar la voluntad de ser verdaderos en todo nuestro actuar para poder así lograr entrar en un nivel de relaciones auténticamente humano que, por sobre todo, respete al otro. Porque cuando actuamos verazmente lo que estamos haciendo es un acto de respeto sublime al otro en cuento persona que se merece nuestro respeto.

En el mundo actual resulta especialmente necesaria esta actitud, ya que el hombre de hoy está profundamente aquejado por la dificultad de realizar el valor de la verdad en su propia vida.

Ámbito importante para realizar la veracidad se encuentra en el sector público. La veracidad debe ser realizada especialmente en los medios de comunicación, en la propaganda y publicidad y de manera especial en las instituciones o grupos.

Pero por sobre todo, la veracidad se debe realizar en el respeto al parecer del otro. Como bien decía Ranher; “al amor y fe respecto a la verdad oculta en el otro bajo su punto de vista contrario al nuestro, con el que no podemos estar de acuerdo.”•

b) FIDELIDAD: Es otro de los pilares de las relaciones interpersonales que camina unida a la veracidad. Las relaciones auténticamente humanas sólo se pueden dar si tenemos fe en el otro hombre en cuanto hombre. Es la garantía de rectitud en las relaciones con nuestro prójimo, ya que toda relación conlleva implícita en sí misma una actitud consecuente y fiel con el otro con el cual me relaciono.

c) RESPETO: Respeto al otro en cuanto otro, a sus creencias, ideas, etc.

d) PLURALISMO: Frente a toda postura de dogmatismo e intransigencia.

e) SERVICIO: Considerando al otro y al hombre mismo como un ser para los demás.
F) LIBERTAD como independencia, señala que si en una relación, las partes no respetan mutuamente los derechos del otro y más aún no se está dispuesto a luchar porque se respetan los ajenos, esta libertad se convierte en un individualismo egoísta a la defensa exclusiva de intereses personales o cuando mucho, de un grupo que se acuartela en asegurar la propia independencia. Es por lo tanto, condición para crecer en una sana libertad del respeto activo por los derechos de los demás que se traduce en no exigir para sí lo que no se está dispuesto a exigir para los otros.

A la base del valor de la igualdad está la dignidad de la persona cuyos derechos inalienables exigen consideración y respeto. El largo camino hacia la degustación del valor de la igualdad, pasa por la alcabala (control) del respeto para que no falte en el equipaje de ningún ciudadano el disfrute de iguales oportunidades vitales. Un respeto activo frente al otro elimina la actitud selectiva de las sociedades al relacionarse donde lo corriente es que el fuerte, el poderoso termine imponiendo su criterio, su norma, su decisión en la comunidad política.

g) SOLIDARIDAD: Al reseñar el valor moral de la solidaridad insiste en subrayar su carácter de universalidad que rompe necesariamente con el individualismo cerrado y egoísta, con la independencia total que no toma en cuenta la presencia del otro, simplemente lo desconoce o excluye y es entonces en la solución de los conflictos relacionales donde el respeto lo activo se hace solidaridad universal porque se piensa no sólo en los intereses particulares de los miembros de un grupo sino que su radio de acción se extiende al universo de afectados por la acción del grupo.

h) DIÁLOGO como un camino que compromete a toda la persona de cuantos en él se involucran porque se trata de la búsqueda compartida de lo verdadero y lo justo y la resolución justa de los conflictos que surgen en el marco de la cotidianidad tanto a nivel público como privado. En el logro de este objetivo, es respeto activo es un componente que tiene su carga y su incidencia pues en sus condiciones está implícita la necesidad de respetar los derechos de cada interlocutor a expresarse, a ser escuchado sin prejuicio, a respetar el proceso de búsqueda de una decisión final justa que excluya parcializarse por intereses particulares y atienda, en cambio, los intereses de todos los afectados.

Espero que estos elementos enunciados nos permitan cuestionarnos y plantearnos la necesidad de revisar nuestras relaciones para que así éstas se realicen a modo plenamente humano.

EL UTILITARISMO, UNA APROXIMACIÓN ÉTICA


Introducción:

Entre las corrientes de pensamiento ético que mayor repercusión ha tenido en el último tiempo se encuentra el utilitarismo. Corriente de pensamiento que sostiene que lo bueno consiste en lo útil, es decir, en esta doctrina ética se postula que lo moralmente bueno radica en la legítima aspiración hacia el bienestar.

Esta doctrina tiene su origen en el mundo anglosajón, pero su importancia ha sido notoria en todo occidente. De capital importancia en el plano ético-político, pero no por ello deja de tener importancia en los otros ámbitos del actuar humano. Entre sus exponentes más destacados nos encontramos con Bentham, J. Mill y J. Staurt Mill quienes han postulado “el encuentro entre el principio liberal del individualismo y el principio idealista de la justicia”.

El utilitarismo ha tenido un extraordinario desarrollo y “ha construido un sistema ético normativo que supera ciertas deficiencias denunciadas por los nuevos defensores de las éticas deontológicas” . En otras palabras, se ha afirmado en un sistema ético que pretende ser una alternativa que permita compatibilizar los derechos individuales y la búsqueda de la felicidad colectiva.

Bajo el principio: “mayor felicidad para el mayor número de personas” se puede clasificar a esta corriente como una ética teleológica o más propiamente consecuacionalista, pues se afirman en la idea de que es necesario hacer aquello que vaya en beneficio del mayor número de personas.

Hemos articulado este ensayo con una estructura tal que nos permita tener una mirada Propedéutica de esta corriente ética. Para ello, y en beneficio de la finalidad que nos hemos propuesto, nos detendremos en el pensamiento de sus principales exponentes, para ver luego las características de esta doctrina, para terminar con un esbozo de sus consecuencias principalmente en el plano ético – político.

El utilitarismo y sus principales exponentes

A juicio de muchos, los principales exponentes de esta corriente utilitaria serían J. Bentham y J. S. Mill. Ellos han puesto las bases de la teoría utilitaria al afirmar que el principio de moralidad, es decir, de lo que es o hace al individuo y a la sociedad mejor es la búsqueda de una mayor felicidad. Para esta corriente filosófico moral el valor supremo es el de la utilidad. O como lo afirma Ferrater mora “la doctrina según la cual la preposición “x” es valiosa es considerada sinónimo de la proposición “x” es útil”.

Uno de los primeros exponentes del utilitarismo es Bentham. Como lo afirmaremos en el párrafo posterior el principio “mayor felicidad para el mayor número” fue articulada por este autor, quien recibe la influencia de varios autores. Entre ellos podemos mencionar a Hume, Helvecio, Beccaria y Priestley de quienes hereda su pensamiento jurídico, ético y político. Bentham tiene la osadía de “articular el primer borrador de la teoría utilitarista de la moral y de la política, que había de ser en gran medida corregido, matizado y perfeccionado por J. S. Mill”

Para Bentham, por ejemplo, el único criterio defendible racionalmente del bien social es la mayor felicidad del mayor número, entendiendo como felicidad la cantidad de placer resultante del dolor. Considera que cualquier teoría que se dedique al bien común o busque la felicidad de todos como justificación y legitimación de los gobiernos y los individuos particulares debe ser considerada en sentido estricto utilitarista. Para nuestro autor la felicidad social sería la suma de felicidades individuales. Para comprender esta extraña formulación del bien común tenemos que intentar comprender la concepción de hombre que subyace a su pensamiento.

Para Bentham el individuo lleva inscrito en su naturaleza la tendencia a la consecución máxima del placer sin tener para ello ningún límite. Afirma nuestro autor que la naturaleza humana está puesta bajo dos amos soberanos; el dolor y placer. y dice que ellos son los patrones por los cuales los hombres nos guiamos y consideramos correcto (si está más cerca del placer) o incorrecto (si está más lejos del placer). Bentham afirma, por otro lado, que somos guiados y movidos por la búsqueda de placer o el miedo o el dolor y nuestra actuación dependen de ellos. Establece una escala de placeres que van desde los de orden material a los de orden no material. Sin embargo, plantea nuestro autor, que la posesión de bienes materiales era básico para poder alcanzar otros placeres, de manera que era esta condición sine qua non para medir todos los placeres. Afirmaba, por ejemplo, que “a cada porción de riqueza correspondía una porción de felicidad” , por ello es que cada individuo trate de conseguir la mayor cantidad de riqueza sin restricciones.

Postulaba una unidad estrecha entre riqueza y poder, pues a mayor riqueza mayor posibilidad de beneficios personales. Afirmaba que “los seres humanos son un instrumento de producción eficaces, y que por lo tanto, cada uno desea emplear los servicios de sus congéneres a fin de multiplicar sus propias comodidades”

Bentham, por otro lado, restringe la moral a la autodeterminación y al autoadiestramiento de los afectos y de la voluntad por un lado y por otro, la moral debería regular las acciones externas. Sin embargo, su teoría ética puede ser considerada como un intento de transformar la sociedad, “con ánimo de proseguir y completar la tarea de los ilustrados, colocando al hombre como individuo como el fin último de al reforma y transformación de la sociedad”. En ese sentido, su teoría de la sociedad pretendía ser una respuesta a los anhelos de cambio en la sociedad de su tiempo donde, como lo afirma Guisan, se presentaron como propuestas de salida ante la situación de poder y de intereses particulares de unos grupos contra la opresión de la mayoría. ”Bentham consideró que el utilitarismo está al servicio de una reforma de la sociedad humana, de su estructura política, que debía ser básicamente liberal y democrática, y de sus costumbres.” Bentham es exponente del llamado utilitarismo clásico “establece los cánones y directrices principales de esta teoría ético-política que ha permeado todo el pensamiento anglosajón”

James Mill, por su parte, afirmaba que el ser humano debía someter al gobierno sus placeres, a riesgo de dañarlos o perderlos, con ello el hombre podría lograr lo que le agrada sometiendo a los otros. En otras palabras, la sociedad es un producto de individuos que buscan incesamente el poder sobre otros, inclusive a expensas de él. Y para que este tipo de sociedad así entendida funcione se hace necesario que exista un derecho. Las leyes tendrían la finalidad de resguardar el orden y la seguridad de aquellos que buscan el poder y la felicidad.

Afirmaba, por otro lado, que “se podía excluir sin inconvenientes a todos los individuos cuyos intereses están indiscutiblemente en los de otros individuos” . En el plano político significaba la exclusión de las mujeres del voto universal, pues sus intereses están incluidos en el de sus padres o maridos.

J. Stuart Mill, por su parte, puede ser considerado el perfeccionador y corregidor de la teoría utilitaria. Su padre lo introdujo bajo la admiración de Sócrates y de los diálogos de Platón. Y a él debe su temprana preocupación por los valores de la virtud y de la honestidad, de la integridad personal y la preocupación por la mejora de la condición humana. De allí su preocupación por la transformación del mundo. Se propone matizar el credo utilitarista primitivo de Bentham (del cual discrepa en algunos sectores) que estaba destinado al fracaso. Esto lo lleva a postular que “el desarrollo de los sentimientos era una fuente de alegría interior que podía ser compartido por todos los seres humanos” Sus obras principales son el utilitarismo (1863) y sobre la libertad (1859)

J. S. Mill, por su parte, proclama la superioridad de los placeres del intelecto, la imaginación, los sentimientos morales, etc. Y con ello responde a los malentendidos que afirman que el utilitarismo está ligado solamente a los placeres más bajos. Su modelo de hombre es aquel que es capaz de desarrollar sus facultades o sus capacidades y su esencia está en ejercerla y no está su esencia en ser meramente consumidor . La buena sociedad es para él aquella que permite y alienta a cada uno a actuar, de modo que ejerza, desarrolle y disfrute de sus capacidades y las pueda desarrollar. En esto se distancia de la propuesta de Bentham y J. Mill.

Las características del utilitarismo:

El tema central del “utilitarismo” como corriente filosófica moral es la de buscar un principio que le permita determinar cuando una acción es buena o es mala. A este principio el utilitarismo llama el principio de utilidad. Para ellos la regla de oro que nos encontramos en el evangelio es el ideal de la moral que intentan proponer; “Haz como querrías que hicieran contigo y ama a tu prójimo como a ti mismo”

Según Bentham y J. S. Mill el utilitarismo tiene sus orígenes en los períodos muy antiguos y se han mantenido en el tiempo. A decir, de Guisán “todas las argumentaciones éticas se han llevado a cabo a lo largo de la historia del pensamiento, incluso las pretendidas antiutilitarias, se han hecho al tenor de dos grandes principios utilitaristas”, a saber:

• La felicidad es el valor más importante (en esta u otra vida) a nivel individual;
• La utilidad general, el bien común, el bienestar colectivo, es desde Cicerón a Sto. Tomás de Aquino, la meta deseable es el quehacer de los gobiernos y los políticos”

Si echamos una rápida ojeada a la historia de la ética nos daremos cuenta que el tema de la felicidad traspasa el pensamiento de varios autores, aunque no expresen el concepto de felicidad individual como lo hace el utilitarismo. Por ejemplo cita Guisán a Epicuro, a Platón e incluso al mismo Kant. Como dijimos en nuestra introducción el utilitarismo formula su fundamento en el principio de mayor felicidad para el mayor número ¿ qué se intenta afirmar con ella? Algo muy básico, solo se pueden considerar como buenas, correctas aquellas acciones que tienden a la mayor felicidad y son incorrectas o malas aquellas que buscan lo contrario.

Lo mismo que Bentham, J. S. Mill entenderá la felicidad como la ausencia del dolor, es decir, el placer. Nos encontramos aquí con el fundamento de esta doctrina; la conducta correcta del actuar humano se asienta en el hecho de que todo hombre busca por naturaleza el placer y evita el sufrimiento e intenta eliminarlo a toda costa. Se sigue de esto, según nuestro autor, que las cosas que desea el hombre no es por el bien que tengan en sí mismos sino por el placer que ellos tienen o como medios para la consecución en algún placer.

Es decir, no existe ninguna motivación superior en el ser humano que no sea otra que la búsqueda de placer. Este concepto de felicidad restringido a la consecución de placer es el distintivo del utilitarismo. Mill intenta defender esta tesis afirmando que este concepto se ha malinterpretado, ya que con ella no se ha intentado rebajar a los seres humanos igualándolos con los cerdos, más bien, al referirse a la búsqueda de placer como objetivo del hombre se está refiriendo a un tipo de felicidad exclusiva del ser humano. “Lo que involucra una referencia a todas las capacidades humanas que son propias del intelecto, o las que acompañan a la virtud y a todos los sentimientos armoniosos de amistad y cooperación entre los hombres”

Podemos afirmar, según lo anterior, que Mill, y con él el utilitarismo acepta la teoría de los placeres sostenida por los epicúreos, “afirma que no se conoce ninguna teoría epicúrea de la vida que no asigne a los placeres del intelecto, de los sentimientos y de la imaginación, un valor mucho más alto, en cuanto a los placeres, que a los de la mera sensación”

Principios del utilitarismo

Una vez aclaradas las características del utilitarismo, detengámonos a ver sus principales principios de orientación moral:

1. Hedonismo Psicológico:

Este principio se puede resumir como sigue “todo el mundo desea su felicidad” El objetivo del actuar humano es la búsqueda de su propio placer, maximizar sus utilidades. Esta idea fundamentalmente fue articulada por Bentham en su obra “Introducción a los principios de la moral y la legislación” (1789) y ratificada posteriormente por J. S. Mill “al afirmar que no puede ofrecerse razón alguna de por qué la felicidad general es deseable excepto que cada persona en la medida en que la considera alcanzable desea su propia felicidad” , pero no se trata de que las acciones humanas estén determinadas únicamente por el placer o el dolor evitable sino más bien que ellos son causa para realizar un acto determinado deseable.

El hombre siempre actúa movido por el placer y el dolor, entendiendo aquí que placentero es todo lo que el hombre considera como tal, incluida la vida virtuosa , Bentham afirma que “los hombres cuando piensan libremente no pueden menos que desear el placer y evitar el dolor, propio o ajeno” El Hedonismo Psicológico pues, no compromete a Bentham ni a ningún otro a asegurar que uno no pueda hacer nada contrario a los intereses inmediatos de su felicidad, sino que afirma, simplemente que, en última instancia, todo lo que el hombre hace lo hace en vistas a su felicidad”

2. Hedonismo ético Universal


Pero sin embargo no podemos catalogar sencillamente como un egoísmo ético hedonista pues el mismo Mill postula un cierto hedonismo universal “que presupone la existencia de motivaciones y sentimientos fuertemente sociales y solidarios. Para él “la búsqueda de la felicidad de cada ser humano va emparejada con la búsqueda de fines morales como la virtud, la excelencia y el autorespeto y con al solidaridad, mediante la empatía que nos mueve a gozar en la búsqueda de la felicidad ajena, el tránsito de un hedonismo psicológico así entendido al hedonismo ético universal tiene lugar de forma enteramente natural y espontánea.”

“La aportación más importante de Bentham a la filosofía moral fue precisamente la de haber presentado el esbozo de un hedonismo ético universal plausible y reivindicable, que sirviese de fundamento legitimador de la legalidad establecida (...) atendiendo por igual a los intereses de todos los seres sensibles y sintientes, descartando, de la mano de Hume, el prejuicio de que la eticidad guarda relación con la racionalidad más que con la sensibilidad.” Para Mill la felicidad supone un gozo solidario que experimentan las personas autodesarrolladas y autónimas. (contento). Por otro lado, la felicidad para Mill supone una diversidad en la calidad de los placeres “es del todo compatible con el principio de utilidad el reconocer el hecho de que algunos tipos de placer son más deseables y valiosos que otros” Por lo tanto, el utilitarismo no hace uso de cualquier tipo de placeres sino de aquellos que permitan al ser humano sentirse autosatisfecho, autorespetado.

3. Corrientes Utilitaristas

Como lo afirma Ferrater Mora el Utilitarismo es “un cierto grupo de teorías filosóficas y éticas surgidas en la época moderna” , pero es una corriente que hasta hoy tiene sus defensores y sus detractores. Sin embargo, podemos distinguir varias corrientes dentro de lo que denominamos utilitarismo. En primer lugar, hay que distinguir entre el utilitarismo de los actos y el utilitarismo de las reglas. Según Smart el utilitarismo de los actos se refiere a “la opinión de que lo justo o lo equivocado de una acción debe juzgarse por las consecuencias, buenas o malas, de la propia acción. Y el de las reglas es aquel que opina que lo justo o lo equivocado de una acción debe juzgarse por la bondad o la maldad de las consecuencias de una regla de acuerdo con la cual todo el mundo debería ejecutar una acción en circunstancias análogas.

Además podemos distinguir entre utilitarismo hedonista (que hace referencia a la valoración de todos los placeres por igual, no importando si éstos sean toscos, rudimentarios, groseros o grotescos. Lo único que importa es que ellos produzcan una felicidad o placer, afirman los defensores de esta corriente del utilitarismo, que esto permite no discriminar entre el tipo de placer de la gente común con el de la gente opulenta) y utilitarismo no hedonista. También podemos distinguir entre utilitarismo negativo que se refiere a la reducción del sufrimiento a lo mínimo y el utilitarismo positivo que es el aumento de la felicidad al máximo, también podemos encontrar el utilitarismo idealista, semiidealista y el utilitarismo de la preferencia y de la ampliación, entre otros.

Los aportes éticos – políticos del utilitarismo: la democracia liberal

A mediados del siglo XIX, dos cambios sociales llaman la atención de los pensadores liberales; crecía la clase trabajadora (asalariados), transformándose en un peligro para la estabilidad social, en especial para la propiedad. Como era un número inmenso ello por sí mismo constituía un elemento grande de presión para obtener los derechos políticos que, de ser otorgados, podría convertirlos en los futuros gobernantes. El primero en percatarse de esa situación fue J. S. Mill que en su doctrina acerca de la felicidad para el mayor número calzaba correctamente con los postulados políticos, pero que en lo económico se contradecía con la equidad requerida por la justicia distributiva. Mill expuso su teoría democrática liberal como un conjunto de objetivos morales. Postuló la posibilidad de mejorar la humanidad mediante un modelo de democracia moral generada por la sociedad libertarista e igualitaria. Concebía al hombre como un ser capaz de desarrollar sus facultades y ejercerlas, no siendo tan solo un consumidor (como lo postulaba su padre y Bentham en el primer modelo de democracia que nos expone Macpherson) sino como persona capaz de ejercer y desarrollar sus capacidades. Una buena sociedad, para él, es aquella que permite y alienta el desarrollo de las capacidades de los seres humanos, quienes no constituyen una masa de consumidores competitivos, egoístas y conflictivos. La democracia, en opinión de Mill, proporcionaba a todos los ciudadanos, interés personal y motivaciones suficientes para participar activamente en el gobierno, a lo menos para votar, informándose y desarrollando una opinión propia sobre asuntos de su interés, contribuyendo a formar una ciudadanía más activa y enérgica.

La teoría de Mill aporta al liberalismo el hecho de haber sobrepasado la idea de que el egoísmo constituye la principal motivación para el actuar del ser humano. Por otro lado, le aporta el hecho de entender el bienestar social como algo que importa a todos los hombres de buena voluntad y que la libertad, la integridad moral y el respeto a ala persona humana representan bienes intrínsecos, que contribuye a la felicidad del ser humano.

Para él la sociedad no tenía que ser y no debía ser una sociedad de consumidores y apropiadores competitivos, conflictivos y egoístas. “Podía y debía ser una comunidad de personas que ejercitaran y desarrollaran sus capacidades humanas. Pero no lo era todavía. El problema era lograr que avanzara en su dirección. El argumento en pro de la democracia era que daba a todos los ciudadanos un interés directo en los actos del gobierno, y un incentivo para actuar activamente, por lo menos hasta el punto de votar por el gobierno o en contra de él”

Reconocía que la distribución de la riqueza era un impedimento para el desarrollo e iba en contra del principio equitativo de la propiedad. Sin embargo, admitía la distribución entre capital y trabajo, propio del sistema capitalista. Pero la mala distribución del producto obedecía, según él, a un accidente histórico.

En este sentido tenemos que afirmar el aporte y avance que se produce en J. S. Mill respecto de las ideas de Bentham y su padre James Mill. Mientras que para Bentham los placeres debían incluir todo lo valorado por el hombre, propugnando una autonomía intelectual y social del individuo. Estos valores no eran considerados verdades absolutas sino como meros pasos dirigidos hacia la meta final de felicidad. Tenían poca sensibilidad ante los valores orientadores de la conducta humana, así como la miopía para ver y apreciar los deseos existenciales de la naturaleza humana

Este tipo de teoría democrática tenía como modelo de hombre a aquel que, por naturaleza, era maximizador de utilidades. Para Bentham y James Mill, exponentes de este modelo, no era necesario cambiar el modelo de hombre y de sociedad que se tenía, ya que ésta (la sociedad capitalista de mercado) que era competitiva, permitía la coherencia con naturaleza humana en la que cada individuo intentara en cada momento explotar a todos los demás, de forma que no había nada que hacer con al sociedad. Lo único que había que hacer era impedir que el gobierno oprimiera a los gobernados, y para eso se lanzaba el sufragio universal democrático como un protector automático.

El modelo de sociedad que subyace a este modelo es la que entiende a ésta como la suma de individuos con intereses conflictivos. De allí se sigue la necesidad de un gobierno, de la determinación de sus funciones y de la forma de elegir a éste.

Los principales exponentes de este modelo son Benthan y James Mill. Ellos en su teoría utilitaria desarrollaron la necesidad del sufragio democrático. Este sufragio tenía una combinación del principio ético de la igualdad y del modelo de mercado competitivo.

El bien social o la mayor felicidad de la sociedad es la mayor felicidad individual del mayor número de ciudadanos, entendiendo como felicidad la cantidad de poder individual. Se afirma que a cada porción de riqueza corresponde una porción de felicidad. La felicidad social implicaba, según esto, la felicidad de cada uno de los individuos. Esto debido a que cada uno de los individuos, por naturaleza, tratan de llevar al máximo su propio placer, sin límites. La posesión de bienes materiales, según nuestro autor, es tan básica para la consecución de las demás satisfacciones y la forma de maximizar la propia riqueza es obtener poder sobre otros. Existe una estrecha relación entre poder y riqueza; ya que cada uno es instrumento de producción sobre el otro con el fin de multiplicar sus propias satisfacciones.

La sociedad sería una colección de individuos que desean incesantemente el poder sobre otros y a expensas de ellos y para que no estalle una sociedad constituida de esta forma se hace necesario el derecho para instaurar el orden. Las leyes deberán producir felicidad para el mayor número de personas, es decir, debe ser útil a lo menos en cuatro aspectos, a saber;

 Para facilitar la subsistencia: Las leyes deben entregar lo necesario para la subsistencia de todos.

• Para producir la abundancia: Ya que la consecución de la abundancia es natural al hombre.

 Para Favorecer la Igualdad: Las leyes deben permitir que todos tuvieran la misma cantidad de riquezas e ingresos. Esto se daría gracias a la ley de la utilidad decreciente en la que se afirma que el incremento de al riqueza aportan sucesivamente menos satisfacción a su propietario pues cada uno tiene la misma capacidad de placer. De allí se sigue que la mayor felicidad será cuando la distribución de la riqueza sea más igualitaria

 Mantener la seguridad: La seguridad de los propietarios y de las expectativas de que el trabajo le dará a cada uno su rendimiento. Las leyes deben proteger la propiedad individual, ya que todo individuo naturalmente trata de maximizar su placer al infinito y a expensas de otros. Se hace necesario tener seguridad de los frutos del trabajo propio. Se debe garantizar la seguridad de todo tipo de sociedad existente, incluso aquella que no es fruto del trabajo propio. Es imposible, según los exponentes de este modelo, que exista una sociedad sin clases.

El rol del estado según este modelo, es un tipo de gobierno que estableciera y protegiera una sociedad de mercado libre y esto pasaba por la necesidad del sufragio universal, la frecuencia en las elecciones y la libertad de prensa. La ley y el estado debían resguardar a los individuos del gobierno. El hombre se rige por lo que le interesa y por ello es necesario que el voto fuera el impedimento legal para que el gobierno no le quite el interés de la gente. De allí que J. Mill postulara la frecuencia de las elecciones para no aumentar el poder del estado, porque mientras más tienen los gobernantes menos tienen los gobernados. (Mientras menos duren en el gobierno mejor) El voto es, pues, un poder político para protegerse del poder político del opresor. Además de otorgarle una mayor importancia al rol del poder legislativo sobre el ejecutivo.

En resumen, para el utilitarismo las instituciones sociales deben estructurarse de la forma más adecuada y eficaz para conseguir el bienestar general. Sin embargo, la satisfacción individual es independiente de las relaciones entre los individuos como miembros de un todo social.

Conclusión

El utilitarismo es, como lo afirmamos en nuestro ensayo, una corriente filosófica y ética que, si bien surge en el siglo XVIII, en el día de hoy tiene muchos seguidores y muchos detractores. El propósito de ensayo fue articular las principales líneas de esta corriente que ha influenciado mucho la democracia anglosajona, especialmente, pero que hoy nos invade a todos con sus planteamientos fundamentales democráticos y liberales.

Sin embargo, al profundizar en esta doctrina nos hemos dado cuenta de su aporte importante para filosofía y en especial para la ética. Es importante destacar el talante práctico de esta doctrina que surge como un intento de transformar las relaciones entre los individuos de manera de que la sociedad fuera mejor, atendiendo a las necesidades de todos los hombres por igual.

Creemos que una valoración positiva del utilitarismo en cuanto intento por hacer de la existencia algo más llevadero, que permita a las personas sacrificar sus placeres e intereses individuales por el bien de los otros y de la sociedad, puede ayudarnos a descubrir su real aporte a la ética y a la política. Lo que pasa es que muchas veces hemos concebido a la corriente utilitaristalo más unida al individualismo egoísta y maquiavélico, descubriendo solamente sus elementos negativos y olvidándonos de sus ventajas.

Así hemos descubierto una ética que no es egoísta sino que tiene un fuerte sentido social y que, de alguna manera, lo expresa en su principio “la mayor felicidad para el mayor número de personas”. Es una corriente que como bien lo afirma Guisán, permite dar una mayor libertad al ser humano pues es ella quien decide acerca de lo que es bueno y correcto para él y no por sometimiento a otras autoridades, instituciones o personas que inventan mitos y leyendas que coartan y empequeñecen nuestra libertad y nuestra felicidad. (lo que hemos llamado en nuestro ensayo autonomía social e intelectual de los individuos)


Bibliografía

Camps Victoria Editora; “Historia de la Etica”, Tomo II, La ética moderna, Edición Crítica, Barcelona, 1992.

Camps, Victoria Editora, “Concepciones de la Etica”, Editorial Trotta, Madrid, 1992.

Ferrater Mora, José; Diccionario de Filosofía”.

Gustavo escobar; “Etica, Introducción a su problemática y su historia”, 3ª edición, Ed. Mcgraw-Hill, México, 1997.

Julián marías, “Historia de la Filosofía”, Editorial Alianza, Salamanca, España. 1990,

C. B. Macpherson, ”La democracia Liberal y su época”, Editorial Alanza, España, 1994.

martes, 1 de diciembre de 2009

DIALOGO ENTRE EL SILENCIO Y YO

A propósito del silencio que lleva su nombre.....
¿Qué pasa cuando las ilusiones se desvanecen y te quedas con la tristeza entre las manos? ¿qué sucede cuando los sueños que aferraste por mucho tiempo, de repente se quedan arrojados en el ocaso infinito de las irrealizaciones? ¿por qué cuando creíste que las cosas iban por buen camino te das cuenta que no es así? ¿porqué hay abismos insalvables que crees haber saltado, pero no es así?¿dónde quedaron las palabras que dijiste y que escribiste y que luego, sin darte cuenta, son nada, como si la nada se apropiara de ellos? ¿Dónde está la felicidad que abrazaron tus caminos y que luego al mirar atrás solo quedan huellas de un camino andado sin sentido? ¿Por qué hay cosas que quiebran el alma y otras que la despedazan de a poco?

Recuerdo una noche de lluvia...
Unos ojos que traslucían una mirada hermosa que se quedó en el espejo del alma...
Una mirada, unos labios, la historia de un sueño, un solo pasado que aterra porque ya no es presente.

Y las preguntas se suceden, y con ellas las lágrimas en los ojos que sueltan pedazos de historia que se esconden detrás de tantas luces.

Recuerdo un cuerpo...una fotografía, un silencio.
Hoy quiero dejar que el silencio, por arte de magia hable, ¿cuántas veces tuve miedo de que hablara? Hoy que ya nada puede provocar quiero que hable..¡Habla! no sigas en silencio!!!

(Pero si hablas, su nombre no lo pronuncies porque no te podré escuchar)

Recuerdo una canción...
Esta vez el silencio quiere decir la verdad y le tengo miedo. No quiero que diga lo que sé desde siempre...No hables!!!! No la recuerdes porque ya sería un ocaso que no quiere morir.

Maldita metafísica de tus ojos....
Una poesía escrita en madrugada, un verso a la rápida, una mirada que no se entiende...
Una mirada.....Un nombre ¿qué dijiste silencio?

El pasado, los momentos, un fin de semana, una noche...Las risas en mis labios y un oculto amor que vuelve a romper las cristales del silencio.

Ya no hables silencio, me atormenta saber que todo es imposible....¿Quieres preguntar? ¿quieres que llore? Prefiero reír....la risa me puede servir para seguir mirando adelante...

No silencio, no hables....ya no sirve.... Ya todo es lejano y un hermoso recuerdo. Inolvidable ¿es posible amar el recuerdo? ¿Es posible hacer realidad el pasado cuando la soledad carcome tus miradas? ¿ Y cómo olvido su nombre? Y lo que es peor, como puedo llorar con la risa en mis labios....La noche es eterna...Todo es silencio.. ¿Ves que no sirve de nada? Ahora tendré que acostumbrarme a llamarla desde lejos, a soportar su ausencia, a soñar que puede contar conmigo cuando estoy cierto que no lo va a necesitar...

¿De qué te ríes? Si.... ya sé que debí ser más racional y no dejar que el corazón hablara...Lo sé, pero tengo derecho a equivocarme... Creo que todos alguna vez tenemos el mismo derecho....

Recuerdo una carta....Una hermosas palabras...

Pero ya las palabras no sirven, te las has tragado en el silencio, silencio....

¿Qué me ibas a decir silencio? ....
Si lo sé, a esto llaman los seres humanos amor...
Pero el amor se comparte, te hace feliz, no te deja, como a mi, acostado en las riberas de la desesperación...Todo es tristeza ¿sabes? Pensar que alguna vez pensé que todo era alegría...

SI, dilo, desgraciado de mi...Esperando milagros que no vendrán. ¿qué estará haciendo? ¿qué estará sintiendo? ¿Qué le preocupará? ....ya nada.... o tal vez todo, pero como no la tengo cerca no podré saber.....

Vete silencio!!!!!! No quiero que me veas llorar....No quiero que nadie me vea llorar.
Estoy en el abismo, donde el pasado y el mañana se confunden... ¿qué voy a hacer con este sueño? ¿vivirlo? No quiero vivirlo.....

Ya sé que todo terminó, me gustaría que fuera solo el comienzo...Me preguntas si tengo fe..si la tengo... Pero Dios calla....y si alguna vez ha hablado no lo he escuchado....quizás el silencio sea el mejor comienzo....No le digas a nadie que me has visto llorar por ella... No por favor, nadie entenderá....

¿por qué no le dije antes lo que hablaban mis ojos? Ya es tarde.... Ya es tarde.....
Adiós silencio, ayer te amaba y eras mi cómplice... hoy te odio porque no me dejaste hablar...

Me dejaste preguntando....Si la visitas esta noche, dile que su sueño aún me tiene despierto.
Dile que la esperanza es un atardecer y ella es un amanecer.... NO, no le digas nada.... Porque ya nada puede haber.....

El silencio se fue....pero ella no se ha ido....

sábado, 28 de noviembre de 2009

RETRATO

(Antonio Machado)

ESTE POEMA TIENE ALGO DE MI QUE SIEMPRE QUISE HABER ESCRITO.


RETRATO

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

viernes, 27 de noviembre de 2009

LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA, LA NECESIDAD DE TOMARSE EN SERIO LA DEMOCRACIA

Una mirada ética a la difícil tarea de construir convivencia en tiempos de mercado

PONENCIA PRESENTADA EN EL XIV COLOQUIO DE FILOSOFIA, SOCIEDAD Y EDUCACIÓN, ORGANIZADO POR EL DEPARTAMENTO DE TEOLOGIA DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL NORTE

20 DE NOVIEMBRE

RESUMEN

El presente artículo se plantea la necesidad de repensar la participación ciudadana desde la perspectiva de la ética de la proximidad, donde podemos encontrarnos con la afirmación radical de que toda participación es esencialmente ser junto a otros que son mi prójimo y la democracia como instancia de convivencia donde puedo reconocer al prójimo.

PALABRAS CLAVES: Participación, democracia, ética, ética de la proximidad.



En primer lugar, quisiera agradecer la invitación que se me ha hecho de participar en este coloquio que busca reflexionar, desde una mirada crítica y soñadora como lo es la mirada filosófica las relaciones, siempre complejas y decidoras como lo son las de la filosofía y la sociedad.

Hablar de un tema tan serio como es el hecho de hacer y construir ciudad y democracia puede resultar en algunos ambientes poco acostumbrados a estas problemáticas un asunto muy denso, algo complejo y nada simpático de leer y mucho menos pensar. Hablar en plural y por unos instantes dejar de lado el axioma arraigado en la mentalidad liberal y pragmática de nuestras sociedades, que ha transformado en dogma aquello de “Mi libertad termina donde comienza la tuya”, resulta insultante y poco sensato. Esa es la pequeña empresa que, desde la humildad de una reflexión propedéutica y parcial, me permito emprender. Un pequeño insulto, uno de tantos que se han dado a la necesidad de construir convivencia.

EVIDENCIEMOS LOS SINTOMAS

Arraigadas en nuestras conversaciones y creencias se encuentra el mito que hay dos cosas; política y religión, de las cuales es preferible evitar hablar porque nunca llegaremos a acuerdo y de seguro terminaremos muy mal parados e inclusive enemistados. Es por ello que son temas que deben dejarse en la esfera privada ya que cada uno tiene su opinión sobre el asunto que no estará dispuesto a debatir con otros. Esta creencia posibilita el ensimismamiento de los ciudadanos y la falta de preocupación por la cosa pública que dificulta la participación misma.
Sumémosle a ello el carácter competitivo de nuestras relaciones, inclusive las más íntimas. Todas ellas están traspasadas por un afán de éxito que termina por destruir al otro, que no es otro como yo sino un rival, a quien hay que destruir y apabullar lo que más se pueda. Nótese esto en las esferas más sensibles de nuestra sociedad como lo es la educación. Hemos cambiado la terminología de nuestros conceptos pedagógicos por aquellos venidos del ambiente económico, es asi que ya no hablamos de habilidades sino de competencias y cada cierto tiempo echamos a andar la máquina de las mediciones para saber si hemos avanzado o no y en relación con quienes.
Ambos factores, creo yo, son posibilitados por una mentalidad que promueve la apatía en todos los ámbitos que excedan la vida personal. Esta apatía está amparada por el afán consumista de nuestras sociedades. Todo se transforma en consumo hasta las mismas actividades ociosas tienen un afán de lucro. Como lo afirma Hannah Arendt;

“el problema relativamente nuevo de la sociedad de masas es quizás más serio, pero no por las masas mismas, sino porque, esencialmente, ésta es una sociedad de consumidores donde el tiempo de ocio ya no se usa para el perfeccionamiento personal, sino para más y más consumo y más y más entretenimiento… La cuestión es que una sociedad de consumo posiblemente no puede saber cómo hacerse cargo de un mundo…porque la actitud central hacia todos los objetos, la actitud del consumo, lleva la ruina a todo lo que toca”.

Resulta improcedente aquello que tenga como centro lo Otro y al otro. Esto se evidencia, por poner sólo un ejemplo, en el mundo de la política donde todo se transforma en ganancia, es decir, todo lo que se hace se hace con pretensión de satisfacer los deseos propios que se han propuesto como finalidad de algún determinado sujeto. Una sociedad midástrica que desea y busca que todo aquello que toque se convierta en oro, pero que con ello pierde el sentido de la cercanía y la proximidad.

2. FUNDAMENTOS ANTROPOLÓGICOS DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Los síntomas de la ausencia de una participación ciudadana, creemos, se deben en último término a que hemos perdido el carácter ontológico de la proximidad, hemos perdido la necesidad de contar con el otro y la necesidad de estar y ser frente a otro y ante el otro. En este sentido, Humberto Giannini apuntaba a esto cuando postulaba la urgencia de recuperar para la educación y la vida ciudadana la ética, pero no cualquier ética, sino una ética de la proximidad. ¿Pero cómo hemos de entender esta ética de la proximidad?

Nuestro autor resalta el papel normativo de la ética y que ese carácter le da ciertos elementos de universalidad necesarios para dar mayor garantía a sus reglas y normas, posibilitando que se puedan cumplir y, por sobre todo, otorguen objetividad y rigurosidad. Este carácter universal de las normas tiene como fundamento un elemento del que no podemos soslayar; los hombres, todos y cada uno, teniendo conciencia de ello o no, “pertenecen” o “pertenecemos” a la humanidad, tienen un sustrato de humanidad, por el cual “somos semejantes por provenir cada uno de nosotros de esa humanidad histórica que respalda nuestro ser.” Ya lo intuía el relato bíblico del Génesis cuando afirma que Yavhé, al ver al hombre solo le entrega como compañera a una igual a él, la que éste reconoce como parte suya “esta si es carne de mi carne y hueso de mis huesos”. La frase que el hagiógrafo pone en boca de Dios es decidora para establecer el carácter relacional de la existencia humana; “No es bueno que el hombre esté solo”, es decir, para la mentalidad judía y posteriormente cristiana, el hombre originalmente no se entiende de manera completa si no lo situamos referido al otro.

Este sustrato de humanidad del que participamos hace que tengamos elementos comunes, un espacio ontológico común, donde exponemos nuestra existencia, la damos a conocer, la manifestamos. Y en ese espacio común es donde no solamente nos exponemos en sentido lato sino que también en ella traemos a cuesta lo que hemos sido con otros y lo que potencialmente seremos en el futuro, es decir, en el existir mismo manifestamos lo que somos gracias a lo que hemos sido y que seremos a su vez.

Giannini nos recuerda a Heidegger cuando afirma:

”Después de devenir sobreviviendo subterráneamente de posibilidad en posibilidad, llegamos aquí, al mundo de los otros, arrojados por los otros. Y este es el punto clave: que al mundo hemos sido arrojado por los otros. Y cada vez que el mundo se vuelve inhóspito, los más jóvenes empiezan oscuramente a cobrar esa deuda.”


Queremos decir con esto que todos nosotros, los que pertenecemos a la humanidad, estamos condicionados a ser en el mundo, con el mundo y ante el mundo. Esencialmente ese mundo que son los otros y que se nos da por medio de los otros. Es lo que Karol Wojtyla define como ser junto a otros, y en la cual según él, radica la trascendencia del ser personal y el fundamento último de la participación. “En ella, el hombre, actúa junto con otros hombres, conservando en su actuar con otros el valor personalista de su propia acción y al mismo tiempo tiene parte en la realización y en los resultados de la actuación en común.”

“La participación es el hecho ineludible que la acción humana se realiza “junto con otros”, toda persona se realiza en comunión con otras personas. Es decir, el hombre es y existe con otros hombres, vive con otros y son los otros los que condicionan sus actos y confirman su existencia. Cito otra vez a Wojtyla “El sello de la característica comunitaria - o social – está firmemente impreso en la misma existencia. Ello nos lleva a entender la existencia humana como una existencia cooperativa en la que se dan diversos niveles de interacción cooperativas.”

Hemos de entender, entonces, que una ética de la proximidad ha de dar un salto cualitativo abismante para una sociedad de mercado como la nuestra con relaciones de mercado como las nuestras. Implica que este ser con otros, junto a otros y ante otros humanos, que hemos de considerar siempre como personas, siguiendo la reflexión sistemática kantiana y cristiana, no es sólo sujeto sino que es un prójimo. No ya un competidor que quiere arrebatarme mis anhelos de libertad a destajo sino que un alter, un sujeto-persona que condiciona, influye e incluso inunda mi propio habitar en el ser. Prójimo que me desnuda en la interacción, en la experiencia cotidiana de verme con él ante la necesidad de ser para él y desde él un interlocutor válido y viceversa.

La alteridad, entonces, juega un rol fundamental en la medida en que ella afirma el carácter relacional de toda acción humana. Este carácter relacional apunta a la identidad misma de la persona. Toda persona humana tiene una vocación solidaria en la medida en que es apertura al otro y todo ella es un acontecer compartido; tiene una historia que lo refiere a otros y que lo define en relación con otros. Junto a otros comparte un destino común; la humanidad.

“Esta proximidad que no es neutral relación espacial (donde nos encontramos con el otro), sino ese mismo estar expuesto y en el saber que se está expuesto a la iniciativa, de la acción ajena, en el saber a qué atenerse, como dice Ortega.”

Es por tanto el diálogo, la acción comunicativa, el espacio propiamente humano por medio del cual podemos encontrarnos con el otro y encontramos en el otro. Pues comunicar es siempre comunicarse con el otro y la topología misma donde se da la cercanía real, pues, puedo entrar en el otro y otorgar significación a la misma interacción. El diálogo es el camino donde podemos estar en ese algo común, es la aproximación hacia los otros, es participar con los otros, ya que participar es “participar de los mismos significados (…) vivir en un mundo de inter-acciones con-sabidas, incluso en el conflicto, en la pérdida y renovación de las referencias y significados por los que nos relacionamos unos con otros.”

Es en este diálogo moral, pues toda comunicación es esencialmente un diálogo moral, donde podemos sentirnos participes del mundo que son los otros. Toda ella está traspasada por la reciprocidad, pues toda ética implica la experiencia de la presencia del otro, tal como lo afirmaba Ricoeur, y todo discurso, como este por ejemplo, descansa en la posibilidad de poner algo ante los ojos de otros, en este caso ustedes. Es decir, quien habla, habla para un destinatario común que está frente a él (dejaremos de lado aquellas instancias tecnológicas en las que el otro no está frente a mi, en este caso la comunicación no es plena, pero si es comunicación posibilitada por artefactos que están frente a mi)

LA NECESIDAD DEL OTRO COMO SUJETO-PERSONA PARTICIPATIVO

Recuperar el carácter ontológico de la proximidad humana es, en una primera lectura, uno de los soportes de la participación ciudadana. Como bien afirmaba Jorge Millas es sólo en la democracia donde el sujeto puede ejercer plenamente su individualidad y desplegar lo propio de su condición a través de la convivencia con otros. “ningún régimen de convivencia política ofrece mejores condiciones reales para la interacción de seres racionales y libres, que la democracia, aún en sus imperfectas realizaciones históricas.”

La democracia, como espacio de convivencia real es, por tanto, la instancia en la cual podemos reconocernos fundamentalmente y no solo de forma procedimental, un ser junto a otros, conviviendo, mediante el reconocimiento del otro y de sus derechos no sólo como ciudadano, sino como persona. Por lo mismo, a nuestro entender, la democracia conlleva la necesidad de reconocernos, de dialogo, de entendernos.

Cito a Jorge Millas:

“El entenderse implica el acto primordial de la humanidad del hombre, que es reconocer al prójimo, es decir, al hombre mismo. Comienza nuestro entendernos con la experiencia de ver al otro allí, frente a nosotros, no como cosa simplemente, no como incidente de nuestro paisaje vital, sino como hombre a una con nosotros en la experiencia común de la existencia. Es un acto a la par metafísico y ético el de este reconocimiento: metafísico, porque mediante él constituimos esa realidad tan singular que es la del ser compartido, propio del hombre; ético, porque hacemos el acto primero de la justicia, si la justicia consiste en dar a cada cual lo suyo, según lo proclamaron los romanos: damos, en efecto, al prójimo lo más suyo, reconociéndolo como existente humano.”

Si el fundamento de la convivencia pasa por el entendimiento esto quiere decir, a nuestro entender, que ella debe ser ante todo, una relación moral y racional, porque:

“Gracias a la primera, tratamos al prójimo como un fin en sí, como centro de dignidad y de interés, distinguiéndolo preferencialmente de las meras cosas, que no son jamás fines en sí, sino instrumentos de nuestros fines. Y gracias a la segunda, establecemos con el prójimo un vínculo sui generis, propio de los entes humanos: el de la relación dialogante, el de la comunicación en sentido estricto. El diálogo supone el empleo de nuestra capacidad racional de concebir, juzgar, prever, en una palabra, de construir el conocimiento, en una empresa común con el prójimo.”

En una sociedad apática, que pierde poco a poco sus espacios públicos, que se encierra alienantemente tras el televisor de su cómodo sofá y que sólo mantiene relaciones utilitarias con los otros, se hace necesario recuperar los espacios comunes, espacios de gratuidad donde nos podamos encontrar con el otro, en el que podamos ser junto a otros en una situación de diálogo que puede ser imperfecta pero con instancias de superación, posibilitando que ambos en una intención común podamos construir algo nuevo. Una ética desde el prójimo que elimine todo atisbo mercantil y que nos haga aparecer ante nuestros ojos al otro en su mismicidad que me muestra el ser. Un espacio, en fin de libertad, de superación.

La participación democrática, implica, un no estar nunca satisfecho con el fin logrado, pues, como lo decía Millas, la democracia implica inquietud, El otro es esencialmente un cuestionamiento y un dinamismo que exige una interacción creativa y dinámica, evita el anquilosamiento. Las necesidades sociales y de encuentro son siempre nuevas y cambiantes y requieren una constante aproximación al ideal de convivencia en el que todos, incluso los negados, puedan ser y serme y esa es la finalidad última de la construcción común. Lo anterior, estamos claro, exige riesgos, pero, ¿Qué experiencia humana no conlleva riesgos?

Apostar por una participación de todos, de los otros junto a mí, implica jugársela para que todos seamos interlocutores válidos en este escenario de encuentros. Decididamente requiere de una actitud dialógica inherente, pero también, exige un pacto de solidaridad donde las mezquinas miradas yoistas den paso a la búsqueda cooperativa que tiene en frente suyo al otro que es persona con la que merece la pena entenderse para intentar satisfacer (ontológica y éticamente hablando) las necesidades del espacio común.

Requiere por tanto abandonar la vida de frivolidad, la superficialidad de los argumentos y apostar convencidamente por amar no a todos los hombres en general sino a todos los hombres en particular; en mi prójimo.

Muchas Gracias.

martes, 3 de noviembre de 2009

A propósito de la selección Nacional y la Política


Cuando el día sábado 10 de octubre la selección chilena de fútbol conseguía ganarle a Colombia, nuestros compatriotas salieron a celebrar enfervorizadamente por nuestras calles y avenidas tan inolvidable acontecimiento. Habíamos logrado llegar al mundial luego de muchos años de esfuerzo e imposibilitados de hacerlo. Los medios de comunicación justifican la algarabía con esos argumentos que llegaban a comparar este acontecimiento con aquellos de los más sublimes de la experiencia humana. Algunos honorables diputados luego de tan profunda reflexión deciden presentar un proyecto de ley para otorgar por gracia la nacionalidad chilena a tan destacado entrenador, queriendo con ello retribuir a dicho extranjero los momentos de éxtasis desenfrenados que tuvieron los chilenos en sucesivos encuentros de hora y media cada mes.

Los candidatos a cargos públicos, por su parte, agregaban a sus discursos políticos arengas arraigadas de cierto chilenismo futbolizado. Algún connotado periodista, de aquellos que siempre hablan sin decir mucho, nos ha recordado que el pan es más rico al día siguiente de un triunfo de la selección.

Sin lugar a dudas que estos hechos son un muestrario de las garras abrazadoras del mercado en todas sus formas y en todos los niveles. Una muestra de la astucia del mercado que envuelve y vende todo; hasta el ocio es vendible. Ya lo afirmaba la filòsofa Hanna Arendt que todo es consumible, decía:

“el problema relativamente nuevo de la sociedad de masas es quizás más serio, pero no por las masas mismas, sino porque, esencialmente, ésta es una sociedad de consumidores donde el tiempo de ocio ya no se usa para el perfeccionamiento personal, sino para más y más consumo y más y más entretenimiento… La cuestión es que una sociedad de consumo posiblemente no puede saber cómo hacerse cargo de un mundo…porque la actitud central hacia todos los objetos, la actitud del consumo, lleva la ruina a todo lo que toca.”

Esto evidencia lo que ya decía Nietzsche en Así habló Zaratustra “Lleno de bufones solemnes está el mercado - ¡y el pueblo se gloría de sus grandes hombres! Estos son para él los señores del momento.” Los poderes abarcadores y contagiosos del consumismo de la entretención que llega incluso a los niveles más altos de nuestra oligarquía política y que nos hacen olvidar por unos momentos grandes temas que son de bien común a todos los ciudadanos.

El fútbol así como en su momento el tenis de las olimpiadas, y así todo aquello que es vendible, ranqueable, evadible, es mejor entregárselo al pueblo para que no insista con sus necesidades y requerimientos. ¿No es acaso el pan más rico después que gana la selección? ¿ y qué pasa con aquellos que no lo tienen? ¿hay que entregar más recursos al pueblo para el deporte? ¿ y que pasa con aquellos que no tienen trabajo para educar a sus hijos y alimentar sus pequeños estómagos para hacer deporte?

Si queremos hacer grande a nuestro país tendremos que atrevernos a combatir la liviandad de los espectáculos, la superficialidad de los argumentos y la impulsividad del consumo y generar los espacios de humanización necesarios en los cuales nos atrevamos a celebrar realmente aquello que sea digno de ser celebrado.

jueves, 15 de octubre de 2009

DIÁLOGO CON NIETSZCHE SOBRE EL SILENCIO Y LA FILOSOFÍA COMO LOCURA



NIETZSCHE:
¡Silencio!

¡Es mi verdad!

Desde ojos vacilantes,

desde escalofríos de terciopelo

me llega su mirada,

encantadora, malvada, una mirada de muchacha...

Descubrió la base de mi felicidadme descubrió

-ay ¿qué maquina?-

Un dragón acecha purpúreo

en el abismo de su mirada de muchacha.
¡Silencio! ¡Habla mi verdad!


Por fin, alguien que entiende el significado del decir del silencio...


Unas miradas culpables de tanto dolor, de tanto pasado, de tanto orgullo,

de tantas miradas que abstrusas se dan cita en el ocaso de este día en el que descubro este poema de Nietzsche...


¿cómo puede hablar el silencio?

Si estamos acostumbrados a decir palabras,

a matar momentos con frases a veces inconclusas

que nada dicen pero que al no decir nada, matan, atormentan

y dejan ir los momentos que pudimos abrazar en el silencio...


¿Qué extraña sensación sienten aquellos que nada se dicen,

pero que se miran a los ojos

como queriendo descubrir en las miradas las palabras que

en vano se esperan, porque nunca vienen..?


Hoy, por ejemplo, me he mirado en el espejo y he descubierto,

sin decir nada que todo es pasajero...

Incluso aquellos versos que ayer ilusionado escribía hoy no sé donde estarán...

Es como un juego de niños que se abalanzan sobre mis hombros

y quieren quedarse para no atraer más al recuerdo...

Porque recordar duele...amarga y entristece.. ¿cómo me gustaría que todo pasado ya no fuera pasado sino presente? Pero de algún modo el pasado es presente, pero lo es en el recuerdo...y cómo aman aquellos que viven del recuerdo y se olvidan del presente. Hay ocasos que nos engañan y hay palabras que se duermen como si a ellas las atravesara el silencio, con su guillotina de dolor y ausencia.


¿Qué tiene la vida que nunca la he podido atrapar en el sueño de los que viven? Y ella ¿qué dirá en el silencio? Es el silencio de los que se aman el peor de los silencios, tal vez si, pero creo que el silencio más doloroso es el de aquellos que alguna vez se amaron y se encuentran en el sin decir...
Esta noche, por ejemplo, las estrellas brillan en lo alto del cielo como queriendo alumbrar el camino de cualquiera que anda a oscuras y ha olvidado su ruta en la noche espantosa de los que no tienen nada que esperar porque lo han esperado todo.


Esa es mi verdad, la verdad que se me escapa de las manos para arrimarse a las verdades de otros que hablan y hablan y en sus palabras, que vacías de contenido, debo entroncar para poder existir. Una existencia que se evidencia pesada ¡A esta altura ya todo es pesado! Incluso lo que ayer cargaba con ligereza, hoy se torna un estorbo.


¿Dónde gritas tu verdad silencio acallado y ensimismado?


Tantos hombres, de ayer y de mañana, siguen gritando en el silencio de la pobreza, de la desilusión, de la exclusión, de la insensatez. Tantos gritos no escuchados por otros hombres que se vuelven mudos por tanta mudez que hace surgir la indiferencia y la sordera.


¿Cuál es tu verdad silencio? Si acaso en el silencio de los silenciados podré algún dia decir mi palabra amenazadora de existencia.


El ruido de los cañones no permiten que escuche el crujir de la vida....Balas que atrapan inocencias y que destilan ocasos de miseria. ¿Quién será más fuerte que aquel que asesina sin saber por qué asesina?


¿Quién será más fuerte que el ruido de la guerra y la pobreza? Una pobreza que ahoga y aprisiona, amordazando las palabras de esperanza y de ilusión. En la guerra y en la pobreza no hay silencios. Pero si tal vez hay silencio...


¿Cuántos mueren en el silencio sin que nadie sepa cómo mueren? Cuantos estómagos vacíos sucumben en el silencio de aquellos que no escuchan el hambre que lo aflige? Y yo aquí tampoco los escucho, ¿dónde estarán? En la oscuridad de los muertos en vida.


Unos ojos vacilantes....

martes, 13 de octubre de 2009

DONACIÓN DE ORGANOS Y SOLIDARIDAD



El caso del niño Felipe Cruzat que ha acaparado la atención y compasión de la comunidad en general, es un caso paradigmático de una realidad que es de por si compleja. El problema de la donación o trasplantes de órganos es un asunto que ha sido posibilitado por los avances biomédicos y es una práctica que se ha convertido en un asunto cotidiano en nuestras instituciones hospitalarias. Se estima que en el mundo una persona recibe un órgano cada 27 minutos y cada 2 horas y 24 minutos una persona muere por no recibir un órgano que debía recibir imperiosamente. Y en la medida en que aumenta la población en espera de un órgano aumenta la escasez de éstos, especialmente aquellos pacientes que sufren dolencias hepáticas o cardiacas.2 Sin embargo, es un tema que no está lejos de convertirse en un asunto de fácil comprensión y de lectura.


Se entiende por donación de órganos a la “donación de uno de los órganos del cuerpo y su reemplazo en el mismo sitio o en otro diferente, del mismo individuo, de otro individuo de la misma especie.”3O también, se puede entender a aquella intervención quirúrgica en la cual se extrae un órgano de un donante para injertarlo en otro receptor. Hasta el momento se han producido trasplantes de varias partes del cuerpo. No es ajeno a nuestra comprensión que los trasplantes provocan un problema que involucra a varios actores y no tan sólo al afectado. En ese círculo de afectados podemos encontrar a los familiares, médicos, y al mismo donante en el caso de que éste esté vivo. Es por ello que éste no es sólo un problema médico o biomédico sino que ante todo es un asunto moral.


Los especialistas han determinado que existen diversos tipos de trasplantes: Los trasplantes Autoplásticos, Heteroplásticos, Aloplástico y homoplástico. Hablamos de trasplantes autoplásticos cuando el sujeto y objeto del trasplante es el mismo paciente. Se habla de trasplante heteroplástico cuando difiere el sujeto que dona el órgano a otro distinto de él. El tercer tipo dice relación con la donación y recepción de un órgano en un sujeto de distinta especie y el homoplástico cuando se trata de la donación y la recepción son de la misma especie. Se establece además que se pueden trasplantar órganos de un ser vivo a otro se pueden donar órganos sencillos(únicos, vitales y no vitales) y dobles (vitales y no vitales). Y de un ser muerto a un ser vivo que también pueden ser sencillos y vitales.


Los avances en la medicina y en la cirugía han abierto un espacio nuevo que han posibilitado el tratamiento de muchas enfermedades, algunas de ellas que llevaban irremediablemente a la muerte o reducían drásticamente la calidad de vida de las personas. Esta realidad ha sido un sueño que había sido deseado desde hace mucho por la humanidad. No están exentas de problemática moral algunas cuestiones que dicen relación con los tipos de órganos que son donados o recepcionados. Sin embargo, la ética ha establecido que la donación de órganos es un asunto que no ha tenido el eco necesario en nuestra población. Nótese que desde 1993 hasta el año 2008 sólo han aumentado en 54 los casos de donación en Chile, tal como lo muestra el gráfico, que si bien es un aumento del 50% no es proporcional al número de pacientes con necesidad de trasplantes.


Desde la perspectiva moral debemos decir que la donación de órganos presenta una inquietud fundamental que es la de determinar cuáles son los criterios neurológicos de muerte como para determinar el topos preciso en el que un paciente puede ser objeto de extracción de un órgano vital. Este hecho claramente puede estar traspasado por diversas situaciones, por lo que creemos se hace necesario definir esta temática.


Se han evidenciado diversas posiciones fundamentales frente al diagnóstico de muerte de los donantes. Una posición, la más aceptada y que por espacio es la única que reseñaremos , indica que la muerte de un paciente ocurre cuando hay muerte de los núcleos del tronco encefálico que controlan las funciones vitales de la respiración y de la integración de la conciencia. En este caso, hablamos de muerte cuando el tronco encefálico tiene ausencia de reflejos de integración neurológica, es decir, cuando no se produce reflejo corneal, reflejo nauseoso, óculo vestibular ni pulilar.4 Estos síntomas clínicos pueden ser detectados por el médico en sala, sin tener que recurrir a otros signos paraclínicos sofisticados como el Electroencefalograma o el flujo arterial cerebral.


“En ese sentido se han formulado los llamados Criterios de Harvard, los Criterios de Minesota, y los Criterios Británicos. Todos coinciden en afirmar que cuando ya no existen los reflejos correspondientes al tronco encefálico, y esta situación continúa así (con respiración artificial) a lo largo de 12 hs., debe declararse que el sistema cerebral como tal, está muerto. Esto no significa que algunos sectores del cerebro no sigan funcionando como, por ejemplo, la glándula hipofisaria. Lo que se afirma con este criterio es que el sistema cerebral, en conjunto, habiendo un daño cerebral irreversible caracterizado por coma profundo, ha dejado de funcionar de forma definitiva. De todos estos criterios, el de Harvard (primero en formularse) puso como recomendación el corroborar la muerte con un electroencefalograma plano. Sin embargo, este estudio paraclínico no agrega nada que no se pueda detectar por la clínica; en consecuencia, no es considerado imprescindible para el diagnóstico cierto de muerte del individuo.”


La preocupación no es menor y requiere que desde una lectura desapasionada podamos exponer coherentemente algunos principios éticos presentes en la misma.


ALGO SOBRE LA COMERCIALIZACIÓN DE ÓRGANOS


El tema de los incentivos económicos siempre ha sido enormemente polémico en lo que se refiere a trasplantes. En ese sentido se han dado los siguientes argumentos:
A favor de la venta de órganos.
1. vender o comprar partes del cuerpo forma parte de la privacidad de cada uno
2. el comercio libre incrementaría enormemente los trasplantes


En contra de la comercialización


1. puede ser altamente coercitivo y puede llevar a la explotación de los más pobres


2. el trasplante debe ser siempre un acto altruista por tratarse del cuerpo del ser humano


Los Medios de comunicación han denunciado reiteradamente las supuestas mafias de tráfico y comercio de órganos en diversos países. En realidad, en algunos casos se ha comprobado la existencia de tales denuncias. En la mayoría, no pasan de actos sensacionalistas de la prensa y de particulares que "arman" una historia sobre la base de datos aislados e inconexos.


Pese a que la opinión mayoritaria de los especialistas en trasplante y de las legislaciones de los diversos países se inclinan por prohibir la venta de órganos, algunos piensan que no resulta coherente la autorización ética y legal de que los individuos puedan recibir estímulos pecuniarios con el uso de su propio cuerpo, sometiéndose a pruebas que ponen en riesgo su salud (como sería el caso de los voluntarios sanos participando en investigaciones biomédicas) o la venta de sangre (tal como se practica en determinados países) y la negativa tan contundente a que se puede vender un riñón u otro órgano compatible con la sobre vivencia del vendedor.


Se preguntan algunos, a la luz de lo antes expuesto, si no sería más coherente desde el punto de vista ético permitir la comercialización de órganos humanos, dentro de ciertos límites, tal como se establecen límites en los voluntarios sanos sometidos a investigaciones biomédicas o a los que venden sangre periódicamente.


Para concluir tenemos que hacer notar la grave importancia de este tema en nuestras sociedades y la necesaria formación de la conciencia, por un lado solidaria y por otro ética, de una política adecuada sobre la donación de órganos. Como lo hemos visto, existen muchas problemáticas asociadas a ésta que pasan por definir protocolos, pero por sobre todo, actitudes adecuadas frente al problema de unir Empatía – solidaridad y respeto inalienable a la vida y a la dignidad de las Personas, valor fundamental y originante que posibilitan los demás valores.